jueves, 26 de abril de 2012

Caso Celeste Archerito



“Somos presos de la burocracia judicial”

Sebastián, el hermano de la chica de diecinueve años que murió atropellada en agosto del dos mil nueve en Rivadavia, asiste al cumpleaños de la impotencia: hoy el fallo del juez Eduardo Gil sopla su primera velita, pero el condenado está libre. Amargado, el joven dice: “Pareciera que Gustavo Cortez reventó a un perro contra un portón”.




Morocho, flaco, de mirada distante, atraviesa calle Santa Fe hacia el oeste llegando a la intersección con Salta en una bicicleta de carrera. La siesta de otoño que cesó su ruido en el recreo de la rutina que se toma San Juan, me aturde con esa imagen imprevista. El conductor de la bicicleta tiene una condena de tres años y ocho meses de prisión por manejar en estado de ebriedad, subirse a una vereda de calle Comandante Cabot en un Volkswagen Gol plateado y matar a una chica de diecinueve años.

Ese miércoles veintiséis de agosto de dos mil nueve, minutos antes de las nueve de la mañana, María Celeste Archerito iba, como cada día, a trabajar a la veterinaria de su primo. Le envió un mensaje de texto a su novio para que sepa que había llegado bien hasta Rivadavia, pero no pudo reenviárselo a su madre porque el auto la estampilló contra un portón. Gustavo Fabián Cortez, de veintiséis años, goza de la libertad pese a que hoy se cumple un año de la condena que le aplicó el juez Eduardo Gil, del segundo juzgado Correccional de San Juan.  

La imagen me deja perplejo un segundo esa siesta de día martes otoñal, porque tres días antes, micrófono de por medio, un hombre robusto de veintisiete años, barba, corte de pelo al estilo metalero, con la voz a punto de quebrar y la mirada espesa, me decía: “Pareciera como que Cortez reventó a un perro contra un portón”. Pausa. No pide nada en el café y se niega a que le invite algo. El joven que tiene en sus manos una pancarta con la cara de esa linda chica, rubia, alegre, que hace casi tres años dejó de sonreír para siempre, es Sebastián, el hermano compinche de Celeste.


Siete paros cardíacos: Celeste muere en el hospital 

“Cuando paso por el lugar en donde atropellaron a mi hermana cierro los ojos y agacho la cabeza. Siento un dolor inmenso, porque me la imagino tirada, el portón abierto y ese tipo borracho adentro del auto pidiendo que lo auxilien a él y no a Celeste”, cuenta Sebastián.  

Faltaban pocos minutos para las nueve de la mañana del miércoles veintiséis de agosto de dos mil nueve. Remedios Moyano no recibe el mensaje de texto habitual de su hija antes de entrar a trabajar. Entonces empieza a llamarla, pero del otro lado no hay respuesta. “Cuando me llama mi hermana Carolina me voy a Urgencia del Hospital Rawson y la veo a Celeste en la camilla, con toda la ropa destrozada y con los médicos trabajando encima de ella. Mi primo nos cuenta que se la había llevado por delante un ebrio que venía manejando en sentido contrario y que se subió a la vereda”, recuerda. La joven tiene un derrame interno. Los médicos le piden permiso a la familia para operarla. Los cirujanos descubren que el vaso está reventado, el hígado destrozado y un pulmón totalmente cubierto de sangre.

“Sale un médico y nos dice que estaba estable, aunque había tenido algunos paros cardíacos durante la operación –cuenta Archerito-. Pero después lo llaman de urgencia y al rato vuelve y nos dice que por los siete paros Celeste no había sobrevivido”. A las seis y media de la tarde de ese miércoles, la joven profesora de arte escénico y declamación, además estudiante de Administración de Empresas y Contador Público Nacional en la Universidad Nacional de San Juan, dejó de respirar: “Al momento de fallecer tenía un coágulo del tamaño de un puño en la cabeza, las primeras vértebras de la columna y la muñeca quebradas y varios órganos ya no servían”. 

A partir de ahí la vida de los Archerito dio un vuelco inesperado. Llegaron las marchas para pedir justicia y el aprendizaje de toda esa telaraña judicial que desconocían. Para Sebastián todo cambió abruptamente: su hermana más chica se había ido para siempre. 


El laberinto: enrejados 

“¡Tomá por hijo de puta, ahora vas a ir en cana!”, gritó ante las cámaras de televisión cuando los periodistas le preguntaron cuáles eran sus palabras para Gustavo Cortez, a quien sólo nombra como “el asesino de Celeste”. Fue el veintiséis de abril de dos mil once, cuando Sebastián (el tercero de los cuatro hermanos Archerito) por consejo de su madre y del abogado Pablo Flores no presenció el juicio. Esperó afuera de Tribunales el veredicto del juez Eduardo Gil. Cuando le dijeron que el acusado había sido condenado estalló en lágrimas. En ese momento se trataba de un fallo histórico para una provincia acostumbrada a que las penas queden en suspenso en este tipo de casos.

Pero esa euforia iba a ser aplastada pocos días después por las presentaciones de la defensa del sentenciado que retrasaron el cumplimiento efectivo de la condena. Así, Sebastián y su familia empezaron a transitar un laberinto judicial que parece emular a un relato borgiano: es difícil tener certezas sobre la salida del túnel. El desahogo del día del juicio se perdió envuelto en la humareda de papeles e idas y vueltas que hoy entre gallardetes y globos sombríos celebran su primer año.
 
Zama - ¿Se sienten presos, enrejados por esa burocracia judicial?

Archerito - Sí… porque no podemos hacer nada. El Código Penal permite tener todo ese tipo de plazos y de chanteríos que los abogados pueden presentar para que su defendido siga gozando de la libertad.


Inmediatamente después de conocida la sentencia, la defensa de Cortez tuvo el tiempo que otorga la justicia para apelar el fallo (además de los años de cárcel también quedaba inhabilitado por siete años para manejar). El abogado Leonardo Villalba hizo uso de esa instancia pero la pena no fue modificada. “Ellos realizaron otra presentación en diciembre y fue la mayor falta de respeto que tuvieron hacia nosotros. A fines de noviembre ya los habían notificado de que les denegaban el pedido de casación –un recurso para anular una sentencia por considerarla incorrecta en su interpretación o aplicación- y les dieron diez días hábiles para hacer alguna otra presentación”, rememora con impotencia el hermano de Celeste. 

A las once de la mañana del último día de ese plazo, Villalba se presenta en Tribunales y renuncia como abogado defensor. A Gustavo Cortez le otorgan cinco días hábiles más para que presente a otro profesional: Federico Rodríguez. El nuevo defensor a su vez eleva una nota pidiendo una extensión de plazo para interiorizarse del caso y después, llegando a fines de diciembre, Rodríguez presenta una nueva solicitud de casación “con, prácticamente, el mismo argumento que el de Villalba: que su defendido es joven, estudia y trabaja y que no tiene antecedentes policiales…”. Llega la feria judicial y se paraliza el traslado del sentenciado al Instituto Penitenciario Provincial. Pasado ese receso, los integrantes de la Corte de Justicia de San Juan, Adolfo Caballero, Juan Carlos Caballero Vidal y Abel Soria Vega analizan la presentación. Si los magistrados determinan la revisión de la pena, ésta deberá ser argumentada en la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Si, en cambio, el pedido de casación no es aceptado, el juez Eduardo Gil deberá mandar a detener al condenado libre.

Pasan los meses y la euforia del joven y su familia por la condena se desvanece entre las sombras que cubren el ocaso de cada día que pasa silencioso clavándoles en el alma aún más el puñal de la impunidad. “Mi hermana todavía no puede descansar en paz”, dice el único hombre de la familia. Su padre murió cuatro años antes que Celeste.


La probation, batalla ganada

Además del veintiséis de agosto de dos mil nueve y del veintiséis de abril del año pasado, para los Archerito otra fecha que pasó a ser importante es el trece de mayo del dos mil diez. Ese día en Tribunales salió la resolución que indicaba que para ese caso no se iba a aplicar la probation, un recurso judicial que permite la excarcelación del condenado a través de la asignación de tareas comunitarias específicas que debería realizar por un tiempo determinado. Eso fue solicitado por el abogado defensor de Gustavo Cortez antes del fallo del doctor Gil.

“Cuando nos enteramos de qué se trataba la probation nos pareció una burla. Entonces desde ese momento empezamos a hacer una vigilia en la puerta de tribunales exigiendo que no se aplicara a los accidentes de tránsito”, explica Sebastián. El joven cuenta además que Cortez hizo una presentación que incluía el pago de una suma de dinero en cuotas y la realización de tareas comunitarias en una escuela. 

Después del reclamo durante cuarenta días de los Archerito junto a otras familias que sufren casos similares, la justicia sanjuanina sacó una resolución en donde especificaba que en las penas en donde exista inhabilitación debe dejarse sin efecto la posibilidad de que el acusado acceda a la probation.

Ya nada será igual

“En estos días hemos estado haciendo salsa de tomate en mi casa y nos acordábamos de mi viejo y de Celeste, porque toda la familia se reunía siempre para eso. Son recuerdos muy dolorosos para nosotros”. Sebastián Archerito dice que el golpe que recibió con la muerte de su hermana menor lo cambió mucho: “Me di cuenta de que nadie tiene comprada la vida, por más plata, por más salud que uno tenga... porque podés ir caminando por la calle y viene un tipo en un auto y te revienta como un perro”.

Después del fallecimiento de su padre, Sebastián pasó a cumplir un rol más importante sobre Celeste. “Es un dolor imposible de borrar porque ella para mí era la hermana con la que tenía más llegada. Era la nena mimada de toda la familia. Hay días en que estoy mal, re pinchado. Pero adelante de mis otras hermanas y de mi vieja capaz que no lo muestro mucho, para protegerlas. Aunque siento eso de no poder desahogarme, de no tener todavía un duelo como corresponde”, confiesa ese joven de veintisiete años de mirada transparente pero endurecida, que asegura que le cuesta muchísimo salir a la calle de noche porque no soporta ver a la gente tomando de más. “A mi hermana la asesinó un borracho. Por eso ahora, por ejemplo, si mis amigos se ponen a tomar, yo directamente me voy a mi casa, no los puedo ver, me cuesta mucho”.  
         
Zama - ¿Seguís creyendo en la Justicia a pesar de todo?

Archerito - Y…  mirá, no me queda otra que creer, que confiar que en algún momento esto va a cerrar y va a haber justicia. 

Zama - ¿En algún momento tuviste miedo de encontrarlo en la calle a Gustavo Cortez y perder el control?

Archerito - Tengo miedo de verlo y no saber medirme. Pero yo no me voy a ensuciar las manos por un tipo como ese. Aunque con todo lo que ha pasado me costaría mucho verlo. Una de mis hermanas lo ha visto y una prima se lo ha encontrado en un boliche comprando un copón de cerveza.

Zama - O sea que sigue tomando…

Archerito - Sí, y a mi prima le sonrió como sobrándola. Porque el tipo tiene el privilegio de gozar de la libertad estando condenado, ¿viste? Además, fíjate en las notas periodísticas con la soberbia con la que se maneja, porque él ya nos ha perdonado, eh?...

Zama - ¿Cómo?, ¿no les pide disculpas sino que los perdona?

Archerito - Claro, después de decir un montón de barbaridades en una nota, aclaró que ya nos ha perdonado y que si su perdón no nos es suficiente todavía tenemos el perdón de Dios, comparándose no sé con quién….

Zama - ¿En todo este tiempo tuvieron algún llamado telefónico o alguna comunicación de la familia Cortez?

Archerito – No, nada. Es más, ni llamados del abogado.


El nueve de marzo Celeste debería haber llegado a sus veintidós años, pero en agosto va a cumplir tres de fallecida y hoy quien la atropelló, hace un año que es un condenado libre.

El caso Archerito con el paso del tiempo se tornó emblemático en San Juan de una cantidad significativa de muertes que existen con el sello de la negligencia en siniestros viales y que aún no tienen a los culpables tras las rejas. Su mamá y sus hermanas Marianela y Carolina junto a Sebastián se unieron a "Los familiares de víctimas de accidentes de tránsito" para crear consciencia y pedir justicia en cada uno de los casos.

Para el hermano de la chica, la herida que se abrió el veintiséis de agosto de dos mil nueve no cerrará jamás: “Lo único que puede suceder es que el dolor se calme un poco nomás, y eso va a pasar cuando vea a Gustavo Cortez entrando al Penal de Chimbas. Eso nos va a permitir cerrar una ventana en todo este tema. Cerrar el libro de esta parte de mi vida y empezar otro, pensando en cómo encaro todo lo que viene a pesar de este dolor”.





Pablo Zama

6 comentarios:

Alejandro Becerra dijo...

Muy buen artículo!!
Fuerza a la familia Archerito!!
Lo que necesiten, Ale 155299818

Alejandro Becerra dijo...

muy buen articulo!!
fuerza a la familia Archerito!!
Ale 155299818

Anónimo dijo...

GRAN NOTA ZAMA NO HAY QUE OLVIDARSE JAMAS DE CELESTE, FUERZAS SEBA Y FLIA. NO AFLOJEN. Y A LOS SENORES JUECES BASTA DE BUROCRACIA, "JUSTICIA POR FAVOR!!!!!!!!!!!!!!" FABIAN CORTEZ ASESINOOOO!!!!! SOS UN CARADURA PORQUE VERGUENZA TE DEBERIA DAR SEGUIR ALARGANDO LA AGONIA DE LA FLIA. ARCHERITO PORQUE SINCERAMENTE LOS 3 ANÑOS Y 8 MESES Q TE HAN DADO SON MUY PERO MUY POCO TE MERECES PERPETUA!!!!!!!!

Maria Laura dijo...

Te felicito Pablo por la nota, muy buena.
Espero q todo se resuelva lo más pronto y q la flia de Celeste pueda estar un poco más tranquila sabiendo q la pers q le arrancó la vida a ella, está cumpliendo su condena...

mario dijo...

excelente informe! te invito a que visites mi blog: www.cerromercedario.com

Saludos.

Plutonizada dijo...

Muy buena nota Pablo. Qué fortaleza la de esa familia, cualquiera se volveria loco en su lugar...
Los jueces, los culpables, piensan que la ley es un juego, que la justicia se puede negociar. Y no, no se puede negociar.
Es más grande que un par de letras en un papel. Y quizás tarde, pero llega.
Cortez es tan mediocre, que quizás hasta crea que puede casarse y tener hijos, y ser feliz.
Vamos a ver si le es facil fumar un cigarrillo, ver la tele, cuando espere a sus hijos volver del kiosco. Vamos a ver, si en si su cabeza puede estar libre de pensar en que hay personas que como el, andan por la vida como si nada y le arrebatan TODO a OTRO en UN SEGUNDO.
Vamos a ver.

Mucha garra para esa flia., debe ser muy duro para ellos, pero ya saben de que va esto y creo que lo van a seguir. Ojala no se detengan.